¿Quién es el enemigo?

Estamos rodeados, lo sabíamos desde antes, pero lo que pasó ayer coincidiendo siniestramente con el comienzo de la campaña electoral lo hace evidente, sangrante, un clamor.

Por un lado están los enemigos declarados de la Democracia y del Estado de Derecho en general, no digamos ya de la democracia española y el Estado de Derecho español, y por ende, de la Nación española. Estos enemigos son viejos (más de 50 años ya) y sus declaraciones y acciones (perdón, secuestros y asesinatos) por la secesión de una parte de España y su posterior sumisión a una dictadura socialista (Gora Euskadi Askatuta, Gora Euskadi Sozialista) son claras, constantes y coherentes. ETA y sus suburbios donde parasitan los grupúsculos filoterroristas son el objetivo al menos teórico de las FSE, los jueces y los legisladores que emplean las armas del Estado de Derecho al menos teóricamente para combatirlos.

Por otro lado lo que en buena lógica debería ser luz y taquígrafos sobre las actuaciones de la democracia para defenderse de sus enemigos se va convirtiendo cada día más en una nebulosa en la que no se sabe bien cuáles son los límites, qué leyes se cumplen o en qué grado los gobernantes están mezclados de maneras extrañas en tramas delicuescentes para matar terroristas o avalar un fraude de ley para que estos terroristas y sus aliados entren en las instituciones según sea la aritmética parlamentaria y qué exijan los insaciables nacionalistas.

Entre estas aguas cada vez más fangosas, cada vez más traicioneras bogan también equidistantes u oportunistas (recordemos al democrático PNV: “unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces…”) que lamentablemente tienen poder de forzar a quien no toma posesión de su cargo el: Gobierno de todos los españoles.

Esta confusión, esta impunidad, esta normalización del fraude de ley, de la perversión del Estado de Derecho causada por una nula separación de poderes es un enemigo de la democracia mucho más peligroso que todas las bandas mafiosas ya sean independentistas o no.

Mientras no exista una justicia independiente y una representación fiel y real de la población que no sobrevalúe a unas regiones sobre otras y a unos partidos sobre otros (siempre las minorías contra las mayorías) veremos una y otra vez cosas que parafraseando a la madre de Joseba Pagazaurtundúa “nos helarán la sangre”.

Dejo aquí la única respuesta digna de los representantes políticos españoles a esta farsa que sería bufa si no fuera trágica.

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Una respuesta a ¿Quién es el enemigo?

  1. Carol dijo:

    Me encanta la definición de ETA como banda mafiosa. Es lo que son. Nada más. Dejémonos de mitos.

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